Thomas Stearns Eliot - Gerontion

Thomas Stearns Eliot - Gerontion


Versión: Isaías Garde


No tienes ni juventud ni vejez,

Es como si después de la sena

soñarás con ambas. 

(Shakespeare, Medida por medida)


Acá estoy yo, un viejo en un mes seco,

Mientras un chico me lee, esperando la lluvia.

No estuve ante las puertas ardientes

Ni combatí en la lluvia cálida

Ni metido hasta las rodillas en el barro salobre, blandiendo un machete,

Picado por las moscas, combatí.

Mi casa es una casa en ruinas,

Y el judío se agazapa ante la ventana, el propietario,

Engendrado en algún tugurio de Amberes,

Ulcerado en Bruselas, remendado y desollado en Londres.

De noche, tose la cabra en el campo elevado;

Rocas, musgo, siemprevivas, fierro, mierdas.

La mujer atiende la cocina, prepara el té,

estornuda al atardecer, hurgando en el desagüe quejoso.


Yo, un viejo,

Una mente embotada entre espacios ventosos.


Los signos son tomados por portentos. "Queremos ver un signo":

La palabra dentro de una palabra, incapaz de decir una palabra,

Envuelta en tinieblas. En el reflorecer el año

Llegó Cristo, el tigre.


En la depravación de mayo, cerezo silvestre y castaña, judas floreciente,

Para ser comidos, para ser divididos, para ser bebidos

Entre murmullos; con manos afectuosas,

Por el Señor Silvero que, en Limoges,

Caminó toda la noche por el cuarto de al lado;

Por Hakagawa, reverenciando los Tizianos

Por Madame de Tornquist, en la habitación oscura

Acomodando las velas; Fraulein von Kulp,

Que se volvió en el vestíbulo, una mano en la puerta. Telares vacíos

Tejen el viento. No tengo fantasmas,

Un viejo en una casa donde se cuelan las corrientes de aire

Al pie de una colina ventosa.


Después de semejante conocimiento, ¿qué perdón? Piensa ahora:

La historia tiene pasadizos arteros, pasillos artificiosos

Y salidas, nos seduce con susurrantes ambiciones,

Nos conduce con vanidades. Piensa ahora:

Ella da cuando nuestra atención se distrae,

Y lo que da lo da con tales sinuosas confusiones

Que lo dado deja hambriento el deseo. Da demasiado tarde

Aquello en lo que no creemos, o si todavía creemos,

Es solo en la memoria, pasión reconsiderada. Da demasiado pronto,

A manos débiles, aquello que parece innecesario, hasta que su rechazo suscita un miedo. Piensa:

Ni el miedo ni la valentía nos salvan. Los vicios antinaturales

Surgen de nuestro heroísmo. Las virtudes

Nos son impuestas por nuestros crímenes impúdicos.

Estas lágrimas caen, sacudidas desde el árbol de la furia.


El tigre irrumpe en el año nuevo. Nos devora. Piensa, por último,

Que no hemos llegado a la conclusión, cuando

Me petrifico en una casa alquilada. Piensa, por último,

Que no dí este espectáculo sin ningún propósito,

Y que no es por algún tipo de conciliación

Con los demonios del pasado

Que habría de encontrarme contigo así, honestamente.

Yo, que estuve cerca de tu corazón, fui expulsado de él

Para perder la belleza en el terror, el terror en la inquisición.

He perdido mi pasión: ¿para qué conservarla

Si lo que se conserva se adultera?

He perdido mi vista, mi olfato, mi oído, mi gusto y mi tacto:

¿Cómo podría usarlos para tener un contacto más estrecho contigo?


Estos, con mil pequeñas deliberaciones,

Dilatan el beneficio de su delirio helado,

Cuando el sentido se ha enfriado, excitan la membrana

Con salsas picantes, multiplican la variedad

En un desierto de espejos. ¿Qué va a hacer la araña?

¿Va a suspender sus operaciones? ¿El gorgojo,

se va a demorar? De Bailhache, Fresca, Mrs. Cammel, giraron

Más allá del circuito de la Osa vibrante

En átomos fracturados.  Gaviota contra el viento, en los estrechos

Ventosos de Belle Isle, o corriendo por el Cabo de Hornos,

Plumas blancas en la nieve, reclama el Golfo,

Y un viejo es llevado por los Alisios

Hacia un rincón apagado.


Moradores de la casa,

Pensamientos de un cerebro seco en una estación seca.


*****


Gerontion


Thou hast nor youth nor age

          But as it were an after dinner sleep

          Dreaming of both.


Here I am, an old man in a dry month,

Being read to by a boy, waiting for rain.

I was neither at the hot gates

Nor fought in the warm rain

Nor knee deep in the salt marsh, heaving a cutlass,

Bitten by flies, fought.

My house is a decayed house,

And the jew squats on the window sill, the owner,

Spawned in some estaminet of Antwerp,

Blistered in Brussels, patched and peeled in London.

The goat coughs at night in the field overhead;

Rocks, moss, stonecrop, iron, merds.

The woman keeps the kitchen, makes tea,

Sneezes at evening, poking the peevish gutter.

 

                    I an old man,

A dull head among windy spaces.

 

Signs are taken for wonders. “We would see a sign”:

The word within a word, unable to speak a word,

Swaddled with darkness. In the juvescence of the year

Came Christ the tiger

 

In depraved May, dogwood and chestnut, flowering judas,

To be eaten, to be divided, to be drunk

Among whispers; by Mr. Silvero

With caressing hands, at Limoges

Who walked all night in the next room;

By Hakagawa, bowing among the Titians;

By Madame de Tornquist, in the dark room

Shifting the candles; Fraulein von Kulp

Who turned in the hall, one hand on the door. Vacant shuttles

Weave the wind. I have no ghosts,

An old man in a draughty house

Under a windy knob.

 

After such knowledge, what forgiveness? Think now

History has many cunning passages, contrived corridors

And issues, deceives with whispering ambitions,

Guides us by vanities. Think now

She gives when our attention is distracted

And what she gives, gives with such supple confusions

That the giving famishes the craving. Gives too late

What’s not believed in, or if still believed,

In memory only, reconsidered passion. Gives too soon

Into weak hands, what’s thought can be dispensed with

Till the refusal propagates a fear. Think

Neither fear nor courage saves us. Unnatural vices

Are fathered by our heroism. Virtues

Are forced upon us by our impudent crimes.

These tears are shaken from the wrath-bearing tree.

 

The tiger springs in the new year. Us he devours. Think at last

We have not reached conclusion, when I

Stiffen in a rented house. Think at last

I have not made this show purposelessly

And it is not by any concitation

Of the backward devils

I would meet you upon this honestly.

I that was near your heart was removed therefrom

To lose beauty in terror, terror in inquisition.

I have lost my passion: why should I need to keep it

Since what is kept must be adulterated?

I have lost my sight, smell, hearing, taste and touch:

How should I use it for your closer contact?

 

These with a thousand small deliberations

Protract the profit of their chilled delirium,

Excite the membrane, when the sense has cooled,

With pungent sauces, multiply variety

In a wilderness of mirrors. What will the spider do,

Suspend its operations, will the weevil

Delay? De Bailhache, Fresca, Mrs. Cammel, whirled

Beyond the circuit of the shuddering Bear

In fractured atoms. Gull against the wind, in the windy straits

Of Belle Isle, or running on the Horn,

White feathers in the snow, the Gulf claims,

And an old man driven by the Trades

To a a sleepy corner.

 

                    Tenants of the house,

Thoughts of a dry brain in a dry season.


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