Versión: Isaías Garde
El esplendor del paraíso primaveral ha terminado en esto.
Ahora el verde de mil hojas cae a tierra.
Adiós, días míos.
El rojo de mil hojas
Se hace este trueno de luz
En su otoño terminal-
Una tormenta española,
Una inmóvil amplitud aragonesa,
En la que el caballo vuelve a casa sin jinete,
Con la cabeza baja. Los reflejos y las repeticiones,
los golpes y espasmos de los sentidos renovados
Del jinete que era,
Son una construcción final,
Como cristal y sol, de la realidad masculina
Y de aquella otra y su deseo.
*****
Farewell without a guitar
Spring’s bright paradise has come to this.
Now the thousand-leaved green falls to the ground.
Farewell, my days.
The thousand-leaved red
Comes to this thunder of light
At its autumnal terminal—
A Spanish storm,
A wide, still Aragonese,
In which the horse walks home without a rider,
Head down. The reflections and repetitions,
The blows and buffets of fresh senses
Of the rider that was,
Are a final construction,
Like glass and sun, of male reality
And of that other and her desire.



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