Versión: Isaías Garde
La primera idea no fue nuestra. Adán
En el Edén fue el padre de Descartes
Y Eva hizo del aire el espejo de sí misma,
De sus hijos y de sus hijas. Se encontraron a sí mismos
En el Paraíso como en un cristal; un segunda Tierra;
Y en la Tierra misma encontraron un prado-
Los habitantes de un prado demasiado pulido.
Pero la primera idea no fue moldear las nubes
Como una imitación. Las nubes nos precedieron.
Había un turbio centro antes de que alentáramos.
Había un mito anterior al comienzo del mito,
Venerable y articulado y completo.
De esto brota el poema: vivimos en un lugar
Que no es el nuestro y, sobre todo, no por nosotros mismos
Y esto, a pesar de los días blasonados, es muy duro.
Somos los imitadores. Las nubes son los pedagogos.
El aire no es un espejo sino una pizarra en blanco,
Pantalla brillante-oscura, trágico claroscuro*
Y cómico color de rosa, en el cual
Abismales instrumentos suenan como señales
De los amplios significados que nosotros añadimos.
De Notas para una ficción suprema
Barnacle, 2026
Disponible en: https://barnacle2025.wixsite.com/autores/stevens



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