Mary Szybist - Novedades de Mary


Mary Szybist - Noticias de María
Mary Szybist, USA (20 de septiembre de 1970) 


Mary cree que, tan pronto como haya terminado algunas cosas, como lavar los platos, se abrirá a sí misma a Dios.

En el gimnasio se fija cómo debería vestirse; así, cada mañana, prueba varias combinaciones de polleras y tacos, después de descartar las botas de agua. Eso le lleva mucho tiempo, por eso Mary está muy ocupada.

Muchas veces puede verse a Mary doblando la ropa o regando las plantas. Es solo cuando se ocupa de algo simple y repetitivo que su vida parece ordenada, y ella siente que no se va a morir antes de lo previsto.

Mary se pregunta si no sería mejor persona dejando de comprar tantas galletitas de almendra y macarrones rosados.

Cuando los demás dicen "Mary", Mary se queda pensando ¡"Virgen Santa"! ¡Santa Madre! Pero Mary sabe que ella no es ninguna de esas cosas.

Mary lamenta no tener suficientes palabras en su corazón.

Mary llena su aparador con muchas clases de té, así puede elegir entre sus etiquetas pastel según su estado de ánimo: Pera de Toscana, Lavanda Gris, Cereza rosa verde.

Aunque a Mary le gusta solamente el té rojo común y lo toma día y noche.

Mary tiene muchos aros de plata y le encanta ordenarlos en los cajones.

Algún día Mary debería pensar en sí misma, aunque ella no está muy segura de lo que significa pensar y, además, está confusa respecto de sí misma.

No es raro encontrar a Mary quedándose dormida en su colchoneta de yoga, apenas ha comenzado a 
enderezarse.

A veces Mary cierra los ojos y trata de imaginarse como una puerta abierta.

Pero es más fácil imaginarse un plato de macarrones rosados.

A Mary le atraen los títulos solemnes de los gruesos libros de su marido. Ella se siente satisfecha y somnolienta cuando él, acostado junto a ella, los lee por las noches -Las obras de San Agustín, Crítica de la razón, Cambio de paradigma en teología- pero ella no se siente inclinada a leerlos.

En secreto, Mary cree que es bonita y por lo tanto, digna de ser amada.

Mary se dice que, si tuviera un hijo al que llevar como un pulmón extra, el vacío interior dejaría de sentirse.

Sería muy difícil saber si ella se cree eso.

Mary cree que ella es una persona sincera y honesta, aunque nunca practicó la plegaria.

Algunas tardes, Mary finge leer un libro, pero lo más que hace es mirar los dibujos del sol a través de las cortinas.

En esas tardes, Mary es como un chico que se quedó sin nada en qué pensar.

A Mary le gusta salir a sentarse al jardín. Si fuera por ella, se quedaría mirando el cielo todo el tiempo.

Para ella, lo más interesante son las nubes. Fijate que ella las mira aún a la luz de la luna. 

Esta noche, hasta la hora de dormir, la vamos a dejar con ellas.



Versión: Isaías Garde




Mary Szybist - Update on Mary



Mary always thinks that as soon as she gets a few more things done and finishes the dishes, she will open herself to God.


At the gym Mary watches shows about how she should dress herself, so each morning she tries on several combinations of skirts and heels before retreating to her waterproof boots.  This takes a long time, so Mary is busy.


Mary can often be observed folding the laundry or watering the plants.  It is onlywhen she has a simple, repetitive task that her life feels orderly, and she feels that she is not going to die before she is supposed to die.


Mary wonders if she would be a better person if she did not buy so many almond cookies and pink macaroons.


When people say “Mary,” Mary still thinks Holy Virgin!  Holy Heavenly Mother! 


But Mary knows she isnot any of those things.


Mary worries about not having enough words in her head.


Mary fills her cupboards with many kinds of teas so that she can select from their pastel labels according to her mood: Tuscan Pear, Earl Grey Lavender, Cherry Rose Green.


But Mary likes only plain red tea and drinks it from morning to night.


Mary has too many silver earrings and likes to sort them in the compartments of her drawer.


Someday Mary would like to think about herself, but she’s not yet sure what it means to think, and she’s even more confused about herself.


It is not uncommon to find Mary falling asleep on her yoga mat when she has barely begun to stretch.


Mary sometimes closes her eyes and tries to imagine herself as a door swung open.

But it is easier to imagine pink macaroons—


Mary likes the solemn titles on her husband’s thick books.  She feels content and sleepy when he reads them beside her at night—The Works of Saint Augustine, Critique of Judgment, Paradigm Change in Theology—but she does not want to read them.


Mary secretly thinks she is pretty and therefore deserves to be loved.


Mary tells herself that if only she could have a child she could carry around like an extra lung, the emptiness inside her would stop gnawing.


It’s hard to tell if she believes this.


Mary believes she is a sincere and serious person, but she does not even try to pray.


Some afternoons Mary pretends to be reading a book, but mostly she watches the patterns of sunlight through the curtains.


On those afternoons, she’s like a child who has run out of things to think about.


Mary likes to go out and sit in the yard.  If she let herself, she’d stare at the sky all


The most interesting things to her are clouds.  See, she watches them even by moonlight.  Tonight, until bedtime, we can let her have those.


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