Edgar Lee Masters - Elsa Wertman


Edgar Lee Masters - Elsa Wertman
Edgar Lee Masters (Garnett, Kansas, 23 de agosto de 1868 - Melrose Park, Pensilvania, 5 de marzo de 1950)


Yo era una chica campesina de Alemania,
de ojos azules, rosada, feliz y fuerte.
Mi primer trabajo fue en lo de Thomas Green.
Un día de verano, cuando su mujer no estaba,
él se deslizó en la cocina, me tomó en
sus brazos y me besó en el cuello
cuando volví la cabeza. Ninguno de los dos
parecía darse cuenta de lo que había pasado.
Yo lloraba por lo que sería de mí.
Y lloraba y lloraba a medida que mi secreto comenzaba a notarse.
Un día, la señora Greene dijo que entendía,
que no me haría problemas,
que, como ellos no tenían hijos, lo adoptarían.
(Él le había comprado una granja para que se quedara tranquila)
Así que ella se escondió en la casa e hizo correr la voz,
de que eso le estaba pasando a ella.
Y todo anduvo bien y el chico nació.
Ellos fueron muy amables conmigo.
Al final, me casé con Gus Wertman y los años pasaron.
En los mitines políticos, cuando los demás creían que yo lloraba
por la elocuencia de Hamilton Greene,
se equivocaban. Lo que yo querría haber dicho era:
¡Ese es mi hijo!
¡Ese es mi hijo!



Versión: Isaías Garde





Edgar Lee Masters - Elsa Wertman



I WAS a peasant girl from Germany,
Blue-eyed, rosy, happy and strong.
And the first place I worked was at Thomas Greene's.
On a summer's day when she was away
He stole into the kitchen and took me
Right in his arms and kissed me on my throat,
I turning my head. Then neither of us
Seemed to know what happened.
And I cried for what would become of me.
And cried and cried as my secret began to show.
One day Mrs. Greene said she understood,
And would make no trouble for me,
And, being childless, would adopt it.
(He had given her a farm to be still. )
So she hid in the house and sent out rumors,
As if it were going to happen to her.
And all went well and the child was born--
They were so kind to me.
Later I married Gus Wertman, and years passed.
But-- at political rallies when sitters-by thought I was crying
At the eloquence of Hamilton Greene--
That was not it. No! I wanted to say:
That's my son!
That's my son.


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