Jack Spicer - Orfeo en el Infierno


Jack Spicer - Orfeo en el Infierno
Jack Spicer (Los Angeles, 30 gennaio 1925 – San Francisco, 17 agosto 1965)


La primera vez que llevó su música al infierno
Él era absurdamente confiado. Aún por sobre el ruido
De los incendios amorfos
Y de la máquina de música gimiente de los condenados
Tal vez alguno de ellos lo haya oído. En el mundo de arriba
había obligado  a las piedras a escuchar.
No era exactamente lo mismo. Y las personas que él recordaba
No eran exactamente las mismas. Empezó mirando las caras
Preguntándose si el infierno entero carecía de música.
Probó con una vieja canción pero la pena
Que aullaba en la fonola y el fuego brillante
Acribillaron las caras, entonces escuchó una voz que decía:
"¡Orfeo!"
Allí estaba en la entrada una vez más
Y un perrito de tres cabezas le ladraba.
Después recordaría todas esas voces muertas
Y las llamaría Eurídice.


Versión: Isaías Garde

Jack Spicer - Orpheus in Hell


When he first brought his music into hell
He was absurdly confident. Even over the noise of the
shapeless fires
And the jukebox groaning of the damned
Some of them would hear him. In the upper world
He had forced the stones to listen.
It wasn’t quite the same. And the people he remembered
Weren’t quite the same either. He began looking at faces
Wondering if all of hell were without music.
He tried an old song but pain
Was screaming on the jukebox and the bright fire
Was pelting away the faces and he heard a voice saying,
“Orpheus!”
He was at the entrance again
And a little three-headed dog was barking at him.
Later he would remember all those dead voices
And call them Eurydice.


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